Adiestramiento canino
Collar eléctrico y de pinchos frente al refuerzo positivo
Qué dicen la ciencia y las sociedades veterinarias sobre collares de descarga, de pinchos y de ahogo frente al refuerzo positivo. Y por qué en España son ilegales.
Antes de poner cualquier collar a tu perro conviene saber dos cosas. La primera es legal: en España, desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023 el 29 de septiembre de 2023, los collares eléctricos, de impulsos, de castigo y de ahogo están prohibidos por el artículo 27. La segunda es científica: las sociedades de comportamiento veterinario no recomiendan estas herramientas en ningún contexto, porque la evidencia disponible no muestra que sean más eficaces que el refuerzo positivo y sí muestra costes claros para el bienestar del perro. Este artículo resume qué hay detrás de esas dos afirmaciones, sin alarmismo y con las fuentes a la vista.
En 30 segundos
Los métodos aversivos buscan reducir una conducta aplicando algo desagradable: una descarga (collar eléctrico o "de descarga"), una presión con púas metálicas (collar de pinchos), o un estrangulamiento parcial (collar de ahogo). El refuerzo positivo hace lo contrario: enseña al perro qué debe hacer y lo premia cuando lo hace. La American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB, 2021) recomienda usar solo métodos basados en recompensa, también para tratar problemas de conducta. La revisión de Ziv (2017) y los estudios de China et al. (2020) y Vieira de Castro et al. (2020) apuntan en la misma dirección: el castigo se asocia a más miedo, ansiedad y agresividad, sin ventaja de eficacia. En España, además, su uso es una infracción sancionable.
Qué es cada herramienta
| Herramienta | Cómo actúa | Nombre habitual |
|---|---|---|
| Collar eléctrico | Un mando a distancia envía una descarga eléctrica al cuello | Collar de descarga, e-collar, collar de impulsos |
| Collar de pinchos | Eslabones con púas metálicas que presionan el cuello al tensar la correa | Collar de pinchos, de púas |
| Collar de ahogo | Cadena o cuerda que se estrecha y comprime el cuello | Collar de ahogo, de estrangulamiento |
| Refuerzo positivo | Se premia la conducta deseada (comida, juego, elogio) para que se repita | Adiestramiento en positivo, basado en recompensa |
Las tres primeras funcionan por castigo o por refuerzo negativo: el perro actúa para evitar o detener algo molesto. El refuerzo positivo trabaja sobre la motivación: el perro actúa para conseguir algo bueno.
Qué dice la ley en España
El artículo 27 de la Ley 7/2023 prohíbe "el uso de cualquier herramienta de manejo que pueda causar lesiones al animal, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo". El artículo 24 exige educar y manejar al animal con métodos que no le provoquen sufrimiento ni le generen estados de ansiedad o miedo.
Esto convierte el uso de estos collares en una infracción dentro del régimen sancionador de la propia ley, con multas que para las infracciones graves van de 10.001 a 50.000 euros según el cuadro de sanciones. Hay matices por comunidad autónoma y para ciertos usos cinegéticos que conviene consultar en la normativa regional aplicable, ya que las competencias de bienestar animal están en parte transferidas.
La regulación no es uniforme entre países. En Gales el uso de los collares eléctricos está prohibido desde 2010; en Inglaterra hubo un proyecto de prohibición que finalmente no llegó a aprobarse, de modo que su estatus difiere del español. Para un lector en España lo relevante es lo anterior: aquí ya no son legales.
Qué dice la ciencia sobre la eficacia
El argumento clásico a favor de los collares eléctricos es que serían más rápidos o más efectivos en casos difíciles. La evidencia controlada no lo respalda.
China et al. (2020) compararon, en un estudio de campo con perros reales y adiestradores profesionales, el entrenamiento con collar eléctrico frente a un entrenamiento centrado en refuerzo positivo. El grupo de positivo alcanzó los objetivos de obediencia al menos igual de bien, y en algunas medidas de respuesta a la orden de llamada incluso antes. Los autores concluyeron que no hay evidencia que indique que el entrenamiento con collar eléctrico sea necesario.
La revisión de Ziv (2017), que reúne los estudios disponibles hasta esa fecha, llega a una conclusión coherente: los métodos basados en recompensa son al menos tan eficaces como los aversivos y se asocian a menos efectos secundarios indeseados. La AVSAB (2021) lo sintetiza así: no existe evidencia de que los métodos aversivos sean más eficaces que los basados en recompensa en ningún contexto.
Qué dice la ciencia sobre el bienestar
Aquí la diferencia es más marcada. Vieira de Castro et al. (2020) estudiaron 92 perros de compañía repartidos entre escuelas de refuerzo positivo, mixtas y aversivas. Midieron conductas asociadas al estrés (lamerse el morro, bostezar, jadear), el estado corporal general (tenso o relajado) y los niveles de cortisol en saliva. Los perros del grupo aversivo mostraron más señales de estrés durante las sesiones y elevaciones mayores de cortisol después, y ese efecto se extendía fuera del contexto de entrenamiento.
Esto encaja con un riesgo bien descrito de los métodos de castigo: las "consecuencias colaterales". Un perro al que se castiga tiende a asociar el dolor o el susto con lo que tenía delante en ese momento, que a veces es otro perro, un niño o el propio dueño, en vez de con la conducta que se quería corregir. Por eso la literatura de comportamiento relaciona el uso de aversivos con un aumento de respuestas de miedo y, en algunos casos, de agresividad.
| Dimensión | Métodos aversivos | Refuerzo positivo |
|---|---|---|
| Eficacia para enseñar conductas | Sin ventaja demostrada (China 2020; Ziv 2017) | Al menos equivalente |
| Señales de estrés y cortisol | Más altas (Vieira de Castro 2020) | Más bajas |
| Riesgo de miedo o agresividad | Mayor | Menor |
| Vínculo con el guía | Se resiente | Se refuerza |
Por qué el "funciona" engaña
Muchos dueños prueban un collar eléctrico o de pinchos y dicen que "funcionó": el perro dejó de tirar, dejó de ladrar, dejó de perseguir. El castigo sí puede suprimir una conducta a corto plazo, y de ahí viene la sensación de éxito inmediato. El problema es lo que pasa por debajo.
El castigo enseña qué no hacer, pero no enseña qué hacer en su lugar, así que el perro queda sin una conducta alternativa. La supresión depende además de quién está presente y del propio collar, de modo que la conducta reaparece cuando el dispositivo no está. Y el coste en estrés y en confianza se acumula aunque no se vea en la primera sesión. La AVSAB resume el principio operativo del adiestramiento eficaz: enseñar al animal qué hacer rinde más que castigarle por lo que hace mal.
Qué hacer en su lugar
El refuerzo positivo es un método estructurado, con límites claros y consecuencias para la conducta deseada:
- Marcar y premiar: un sonido constante (un click o una palabra) señala el instante exacto en que el perro acierta, y a continuación llega el premio. El perro aprende qué conducta concreta le da resultado.
- Reforzar la alternativa: en lugar de castigar el salto, se premia las cuatro patas en el suelo; en lugar de castigar el tirón, se premia la correa floja. Siempre hay una conducta deseable que enseñar.
- Equipo sin dolor: para perros que tiran, un arnés antitirón bien ajustado da control sin comprimir el cuello.
- Gestión del entorno: evitar que el perro ensaye la conducta no deseada (cerrar el acceso, aumentar distancia a los disparadores) mientras se construye la alternativa.
Para problemas serios de agresividad o miedo, la recomendación de las sociedades veterinarias es acudir a un veterinario etólogo o a un educador acreditado en métodos basados en recompensa, no escalar a herramientas más duras.
Lo que verificar
- ¿La herramienta funciona aplicando dolor, presión en el cuello o descarga? Si la respuesta es sí, en España está prohibida por el artículo 27 de la Ley 7/2023.
- ¿Alguien te promete resultados "rápidos" con collar eléctrico en casos difíciles? La evidencia controlada (China et al., 2020) no respalda esa ventaja de eficacia.
- ¿Tu perro "obedece" pero solo cuando lleva puesto el collar? Eso es supresión dependiente del dispositivo, no aprendizaje.
- ¿El método que te proponen enseña al perro una conducta alternativa, o solo castiga la mala? Lo primero es lo que recomiendan la AVSAB y la literatura de comportamiento.
- Ante agresividad o miedo, consulta a un veterinario etólogo antes de subir la intensidad del castigo. Escalar aversivos tiende a empeorar el cuadro.
Fuentes consultadas
- AVSAB (2021). Position Statement on Humane Dog Training. American Veterinary Society of Animal Behavior
- China, L., Mills, D. S., Cooper, J. J. (2020). Efficacy of Dog Training With and Without Remote Electronic Collars vs. a Focus on Positive Reinforcement. Frontiers in Veterinary Science, 7:508
- Vieira de Castro, A. C. et al. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE 15(12): e0225023
- Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs: A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50-60
- Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. BOE-A-2023-7936