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Adiestramiento canino

Enseñar al perro a girar y dar la vuelta: paso a paso

Girar sobre sí mismo con incitación, partir el giro en mitades, señal de voz y de mano, y los dos sentidos. Truco de bajo impacto y mucho estímulo mental.

· Actualizado 4 de junio de 2026

Girar es uno de esos trucos que parecen difíciles y se construyen en un par de tardes. El perro describe un círculo completo sobre sí mismo siguiendo un premio con el morro, y como el movimiento nace de algo que ya hace de manera natural, casi cualquier perro sano lo capta rápido. No exige fuerza ni saltos, así que sirve igual para un cachorro que para un perro mayor con articulaciones delicadas. Lo que de verdad aporta es estímulo mental: pensar y coordinar el cuerpo cansa al perro tanto como un paseo.

En 30 segundos

"Gira" significa que el perro da una vuelta completa sobre sí mismo en el sitio cuando se lo pides. Se enseña por incitación: llevas un premio pegado a su morro y describes un círculo amplio con la mano, de modo que el perro siga la comida y rote el cuerpo. Al principio premias media vuelta, luego el giro entero. Cuando el movimiento es fluido, desvaneces poco a poco la mano llena hasta dejar solo un gesto, le pones una palabra ("gira") y enseñas el otro sentido con su propia señal ("da la vuelta"). Todo con refuerzo positivo, el método que avalan las principales sociedades de comportamiento. Sesiones de cinco minutos: en una o dos semanas la mayoría de perros giran a la voz.

Por qué vale la pena enseñarlo

Más allá de la gracia para las visitas, tiene ventajas concretas:

  • Es ejercicio mental de bajo impacto. El perro no salta ni recibe golpes en las articulaciones, solo rota despacio sobre sus patas. Por eso encaja bien en perros mayores, en convalecencia leve o en razas a las que conviene evitar el impacto, siempre dentro de lo que el veterinario considere prudente.
  • Mejora la conciencia corporal. Coordinar las cuatro patas para girar en redondo ayuda al perro a saber dónde tiene el tren trasero, algo que muchos perros ignoran. Esa propiocepción es la base de trucos más complejos y de un movimiento más seguro.
  • Refuerza el vínculo sin castigo. Karen Pryor (1999) describe cómo reforzar comportamientos voluntarios mejora la disposición del animal a trabajar contigo. Una sesión corta de giros, con premios y sin presión, es un rato de cooperación que el perro disfruta.

Antes de empezar

RequisitoDetalle
PremiosTrozos pequeños y blandos, del tamaño de un guisante, que el perro coma rápido
MarcadorUna palabra corta ("sí", "bien") o un clicker, siempre la misma
EspacioSuelo con algo de agarre (alfombra, césped), nunca parqué resbaladizo
Posición de salidaEl perro de pie, tú agachado o de pie enfrente
DuraciónSesiones de 3-5 minutos, 1-2 al día. Parar antes de que el perro se canse

El suelo importa más de lo que parece. Sobre una superficie deslizante el perro patina al girar, se asusta y deja de ofrecer el movimiento. Una alfombra o el césped del jardín le dan seguridad para rotar sin miedo a resbalar.

Empieza con el perro de pie, no sentado ni tumbado. Para girar necesita tener el peso repartido en las cuatro patas; desde el sentado tendría que levantarse primero, lo que complica el gesto.

El método: incitación en círculo

La incitación es la vía natural para este truco. El perro persigue la comida con el morro y su cuerpo sigue al morro.

  1. Con el perro de pie enfrente, sostén un premio entre los dedos y acércalo a su nariz para que lo huela sin poder cogerlo.
  2. Mueve la mano muy despacio trazando un círculo amplio junto a su cabeza, hacia un lado y hacia atrás, como si dibujaras un arco alrededor de su lomo.
  3. El perro seguirá la mano con el morro y empezará a rotar el cuerpo para no perder el premio de vista.
  4. La primera vez, marca y premia en cuanto complete media vuelta, aunque no llegue al giro entero. Premiar la mitad asienta el principio del movimiento.
  5. Cuando la media vuelta salga fluida, pídele que siga la mano hasta cerrar el círculo completo antes de marcar y premiar.

La clave está en la velocidad de la mano. Si la mueves deprisa, el perro pierde el premio de vista y abandona el giro a medias; si la mueves despacio, su cuerpo tiene tiempo de seguir el morro en redondo. Hazla grande y baja: un círculo pequeño y alto hace que el perro levante la cabeza y se siente en lugar de girar.

Partir el giro en mitades

Si tu perro se queda a medias y no termina la vuelta, no insistas con el círculo entero. Pártelo:

FaseQué premias
1Que la cabeza siga la mano un cuarto de vuelta
2Media vuelta, el perro queda mirando al lado contrario
3Tres cuartos, casi cerrando el círculo
4Vuelta completa, de vuelta a la posición de salida

Trabaja cada fase varias repeticiones antes de pedir la siguiente. Esta progresión por aproximaciones es lo que Pryor (1999) llama moldear el comportamiento por partes: en lugar de exigir el resultado final de golpe, refuerzas pasos intermedios que se acercan cada vez más a la meta. Si el perro se atasca en una fase, retrocede una y consolida ahí.

Desvanecer la mano llena

Mientras lleves comida en la mano que guía, el perro depende de ese premio para girar. El objetivo es que responda a un gesto y, después, a una palabra. La transición se hace poco a poco:

  1. Cuando el círculo completo sea fiable con premio en la mano, haz el mismo movimiento con la mano vacía y premia con la otra mano al terminar.
  2. Repite varias sesiones con la mano vacía, manteniendo el mismo recorrido amplio.
  3. Empieza a encoger el gesto: cada pocas repeticiones traza un círculo un poco más pequeño con el dedo.
  4. Sigue reduciéndolo hasta que un movimiento corto de la mano, o solo del dedo índice, baste para que el perro gire.

Ve despacio en esta fase. Si recortas el gesto demasiado rápido, el perro se pierde y vuelve a quedarse a medias. Cuando eso pase, agranda el círculo otra vez una o dos sesiones y reduce de nuevo con más calma.

Añadir la señal de voz

La palabra se introduce solo cuando el giro ya es fiable con el gesto de la mano, nunca antes. Si nombras un comportamiento que el perro todavía no ofrece con soltura, la palabra se queda sin significado.

PasoQué haces
1Justo antes de hacer el gesto, di "gira" una vez
2El perro gira como ya sabe siguiendo tu mano. Marca y premia
3Empareja palabra y gesto durante varias sesiones
4Empieza a decir "gira" reduciendo aún más el gesto, dando al perro la ocasión de responder a la voz
5Cuando gire solo con la palabra, premia esa respuesta de forma especialmente generosa

Elige una palabra y mantenla. Di la señal una sola vez: repetirla ("gira, gira, gira") le enseña a esperar a la tercera. La señal va siempre después del gesto en esta secuencia, porque el perro aprende la palabra asociándola a algo que ya sabe hacer.

Enseñar el otro sentido: "da la vuelta"

Casi todos los perros tienen un lado preferido y giran con más soltura hacia él. El sentido contrario cuesta más y conviene tratarlo como un truco nuevo, con su propia señal para no confundir al perro.

  • Usa una palabra distinta para el otro sentido. Una convención cómoda es "gira" para un lado y "da la vuelta" para el otro.
  • Vuelve a la incitación desde el principio, ahora trazando el círculo hacia el lado contrario, y premia primero media vuelta como hiciste al empezar.
  • Repite todo el proceso por ese lado: media vuelta, vuelta completa, desvanecer la mano, añadir la palabra nueva.
  • Practica cada sentido por separado hasta que cada palabra dispare su giro. Solo entonces alterna "gira" y "da la vuelta" en la misma sesión.

Es normal que el lado flojo lleve bastantes más repeticiones que el fuerte. Trabajarlo no solo añade un truco: equilibra al perro, que tiende a cargar siempre hacia el mismo lado. Ve despacio y baja la dificultad si empieza a fallar de forma seguida.

Errores frecuentes

  • Mover la mano demasiado deprisa. El perro pierde el premio de vista y abandona el giro a medias. Despacio, que el morro no se despegue de la mano.
  • Levantar la mano demasiado. Si el premio sube por encima de la cabeza, el perro se sienta o salta en lugar de girar. Mantén el recorrido bajo y amplio.
  • Suelo resbaladizo. Patinar asusta al perro y mata el truco. Trabaja sobre alfombra o césped.
  • Sesiones largas. Girar marea un poco; diez repeticiones buenas valen más que cuarenta con el perro cansado o aturdido. Acaba siempre con ganas de más.
  • Nombrar antes de tiempo. La palabra entra cuando el giro ya es fiable con el gesto, no el primer día.

Cuándo consultar al veterinario

El giro es de bajo impacto, pero no es para cualquier perro en cualquier momento. Conviene la opinión del veterinario antes de empezar si el perro tiene problemas de espalda, displasia, artrosis, una lesión reciente o problemas de equilibrio. Si al girar cojea, se queja, se desorienta o evita claramente un sentido, para y consulta: puede haber molestia física detrás. En perros sanos, unos pocos giros por sesión no suponen ningún riesgo.

Lo que verificar

  1. ¿Trabajas sobre un suelo con agarre? Sobre superficie resbaladiza el perro no girará tranquilo.
  2. ¿Premiaste primero la media vuelta antes de exigir el círculo entero? Construir por mitades evita que se quede a medias.
  3. ¿El perro gira con fiabilidad con el gesto antes de que le pongas la palabra? La señal de voz va después, nunca al revés.
  4. ¿Dices la palabra una sola vez y siempre la misma? La coherencia es lo que le da significado.
  5. ¿Has dado al otro sentido su propia señal y lo practicas por separado? Sin distinguirlos, el perro girará siempre hacia su lado fuerte.

Fuentes consultadas

  • Pryor, K. (1999). Don't Shoot the Dog!. Bantam Books
  • American Kennel Club (2024). How to Teach Your Dog to Spin Around. akc.org
  • American Veterinary Society of Animal Behavior (2021). Position Statement on Humane Dog Training. avsab.org
  • Donaldson, J. (2005). The Culture Clash. Dogwise Publishing