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Adiestramiento canino

Enseñar a traer el juguete (cobro): el método de los dos juguetes

El cobro se rompe en cuatro pasos: ir, coger, traer, soltar. El método de los dos juguetes resuelve al perro que coge pero no vuelve.

· Actualizado 4 de junio de 2026

Traer un juguete parece un truco de fiesta. En realidad es una cadena de cuatro comportamientos encadenados, y la mayoría de la gente entrena solo el primero. El perro sale disparado, coge la pelota, y ahí se acaba la magia: se la lleva a su rincón, la mastica, o te mira esperando que vayas tú a por ella. El cobro completo (ir, coger, traer y soltar en tu mano) es uno de los ejercicios más rentables que existen, porque cansa al perro mental y físicamente en poco espacio, y se construye con juego, sin presión.

En 30 segundos

"Cobro" es el nombre técnico de traer y entregar un objeto. La cadena tiene cuatro eslabones: ir hacia el juguete, cogerlo con la boca, traerlo de vuelta, y soltarlo en tu mano o a tus pies. El fallo casi universal está en los eslabones tres y cuatro: el perro coge pero no vuelve, o vuelve pero no suelta. La herramienta que lo resuelve es el método de los dos juguetes: dos objetos idénticos que convierten "soltar" en la mejor jugada posible para el perro. Un cobro fiable se construye en 3-6 semanas con sesiones cortísimas de 5 minutos. No hace falta forzar la boca ni perseguir al perro.

Por qué se rompe el cobro

Cobrar combina dos impulsos que la selección humana grabó en muchos perros: la persecución de algo que se mueve y la recogida con la boca. Las razas de muestra y cobro (labrador retriever, golden retriever, spaniels) traen casi de fábrica. Un galgo persigue de maravilla pero le importa poco devolver. Un terrier coge y prefiere quedarse el trofeo. La pulsión de ir a por la presa es fuerte; la de entregarla es la parte que tienes que enseñar.

El error de raíz es entrenar la cadena al revés de como el perro la entiende. Lanzas, el perro corre, coge, y entonces empieza tu problema, porque has reforzado lo divertido (la carrera y la captura) y ahora pides lo aburrido (devolver y entregar) sin pagarlo. El perro hace su cuenta y decide que quedarse el juguete a tres metros de ti es mejor plan.

Los cuatro eslabones del cobro

EslabónQué entrenasDónde suele fallar
IrEl perro persigue el objeto lanzadoCasi nunca falla, es instinto
CogerLo toma con la bocaCachorros que solo lo tocan con la nariz
TraerVuelve hacia ti con el objetoEl gran fallo: se aleja o se sienta a masticar
SoltarEntrega en tu manoSegundo gran fallo: trae pero no suelta

Entrenar cada eslabón por separado y luego encadenarlos da un cobro sólido. Intentar los cuatro de golpe con un cachorro lanzando una pelota al fondo del pasillo produce el clásico perro que coge y desaparece.

El método de los dos juguetes

Esta es la técnica central del artículo y la que resuelve a la mayoría de los perros que "cogen pero no vuelven". La idea es simple: el perro no suelta el juguete que tiene porque ese juguete vale mucho. Si el único juguete del mundo está en su boca, ¿por qué iba a soltarlo? Le quitas ese cálculo de la cabeza teniendo dos objetos idénticos.

Cómo se hace

  1. Necesitas dos pelotas (o dos mordedores) iguales: mismo tamaño, mismo color, mismo olor. Que sean idénticos importa, porque si uno es claramente mejor, el perro aprende a regatear.

  2. Lanzas el juguete A a poca distancia. El perro va, lo coge.

  3. En cuanto se da la vuelta hacia ti, sacas el juguete B y lo animas con voz alegre, se lo enseñas, lo haces atractivo moviéndolo por el suelo.

  4. El perro, que ya tiene el A en la boca, ve que el B se mueve y se vuelve interesante. Para poder ir a por el B, tiene que soltar el A. Y lo suelta solo, sin que se lo pidas.

  5. En el milisegundo en que abre la boca y suelta el A, lanzas el B en dirección contraria. El perro sale disparado a por él. Recoges el A del suelo con tranquilidad.

  6. Repites. Ahora tú tienes el A, el perro vuelve con el B, y el ciclo se repite. Has convertido "soltar" en el billete para el siguiente lanzamiento.

Por qué funciona

El perro nunca pierde nada al soltar. Soltar abre la puerta a la siguiente carrera, que es lo que de verdad quiere. Refuerzas el comportamiento que buscas (entregar) con el premio más natural posible para un perro de cobro: que se lance otra vez. Karen Pryor describe este principio como reforzar con la actividad misma, no con comida: para un perro que ama perseguir, el lanzamiento es mejor pago que cualquier galleta (Pryor, 1999).

Cuando el perro ya suelta con fluidez para ir a por el segundo juguete, introduces la palabra. Justo antes de que abra la boca, dices "suelta". Tras unas decenas de repeticiones, la palabra empieza a provocar el soltar por sí sola, y puedes pasar a un solo juguete entregado en la mano.

Construir cada eslabón

Si el perro no coge

Algunos perros, sobre todo cachorros, tocan el juguete con la nariz pero no lo meten en la boca. No los fuerces. Mueve el juguete por el suelo como si fuera una presa que huye, en líneas cortas y zigzags. El movimiento que se aleja dispara la captura. En el instante en que cierra la boca sobre él, marcas y fiesta. Trabaja varios días solo este eslabón, sin pedir nada más.

Si el perro coge pero no vuelve

El método de los dos juguetes resuelve esto de raíz. Como apoyo, hay dos reglas:

  • Nunca persigas al perro para quitarle el juguete. Si corres hacia él, le enseñas el mejor juego del mundo: huye-de-papá-con-el-trofeo. Haz lo contrario: cuando coge el juguete, agáchate, aplaude, sal corriendo tú en dirección contraria. El perro, por instinto social, tiende a seguirte.
  • Entrena en un pasillo o un espacio estrecho al principio. Si lanzas en un campo abierto, el perro tiene mil direcciones para irse con su botín. En un pasillo solo hay dos: hacia ti o contra la pared.

Si el perro vuelve pero no suelta

Aquí también ayuda el método de los dos juguetes, pero hay un matiz. Algunos perros aprietan más cuando ven el segundo juguete porque interpretan competencia. Para esos perros, no le enseñes el B desde lejos; espera a que llegue a ti con el A, quédate quieto y aburrido (sin tocar el juguete ni mirarlo), y cuando por puro aburrimiento afloje la boca un segundo, ahí aparece el B y se lanza. La clave es no convertir el momento de entrega en un forcejeo.

Jean Donaldson insiste en que arrancar objetos de la boca enseña al perro a tragar rápido y a desconfiar de las manos que se acercan a su trofeo, justo lo contrario de lo que quieres (Donaldson, 2005). El intercambio voluntario es siempre el camino, y encaja con el consenso actual sobre adiestramiento basado en refuerzo en vez de coacción (AVSAB, 2021).

Sesiones: cortas y con buen sabor de boca

VariablePauta
Duración5 minutos máximo, varias veces al día mejor que una sesión larga
Lanzamientos por sesión8-12, no más
Cuándo pararCuando el perro aún quiere más, nunca cuando ya está cansado
Espacio inicialPasillo o habitación, distancias de 2-4 metros
Señal finalUna palabra de fin ("ya está", "se acabó") y guardas los juguetes

El cobro es un juego, y un juego deja de funcionar en cuanto se hace pesado. Parar mientras el perro todavía tiene ganas mantiene alto el valor del ejercicio para la siguiente vez. Un perro de cobro que ha hecho 30 lanzamientos seguidos acaba saturado y pierde precisión en la entrega.

Generalizar: del pasillo al parque

Cuando el perro ejecuta los cuatro eslabones limpios en casa, amplías despacio. Primero el jardín o la terraza. Luego una calle tranquila con correa larga. Después un parque sin estímulos fuertes. Cada cambio de sitio baja la fiabilidad al principio, igual que en cualquier orden: un perro que cobra perfecto en el pasillo no cobra igual el primer día en el parque, con olores, otros perros y cien distracciones. Vuelves a distancias cortas y subes de nuevo.

No introduzcas el lanzamiento largo y espectacular hasta que la cadena entera sea sólida en corto. La distancia es una variable más, y se construye igual que la duración o la distracción: poco a poco y nunca a la vez que otra dificultad.

Una nota de seguridad

El cobro repetido con frenazos bruscos castiga las articulaciones, sobre todo en cachorros con las placas de crecimiento abiertas y en perros mayores o con problemas de cadera. Lanza raso y a media distancia en lugar de alto y lejos, evita que el perro tenga que saltar o girar en seco para coger el juguete, y limita las sesiones intensas en suelos resbaladizos. En perros braquicéfalos (bulldogs, carlinos) vigila el jadeo: su respiración limita el ejercicio sostenido más que en otras razas.

Elige un juguete de tamaño adecuado a la boca del perro, que no quepa entero en la garganta, para evitar atragantamientos. Las pelotas demasiado pequeñas para el tamaño del perro son un riesgo conocido de asfixia.

Lo que verificar

  1. ¿Estás entrenando los cuatro eslabones o solo el lanzamiento? Si tu perro coge pero no vuelve, te has saltado "traer" y "soltar".
  2. ¿Tienes dos juguetes idénticos? Es la herramienta que convierte soltar en la mejor jugada para el perro.
  3. ¿Persigues al perro para quitarle el juguete? Eso entrena lo contrario de lo que quieres. Corre tú en dirección opuesta.
  4. ¿Paras la sesión mientras el perro aún quiere más? Si esperas a que se sature, el juego pierde valor.
  5. ¿Lanzas alto y lejos a un cachorro con placas de crecimiento abiertas? Lanza raso y corto hasta que el perro madure.

Fuentes consultadas

  • Pryor, K. (1999). Don't Shoot the Dog! The New Art of Teaching and Training. Bantam Books
  • Donaldson, J. (2005). The Culture Clash. Dogwise Publishing
  • American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB), Position Statement on Humane Dog Training (2021)
  • American Kennel Club, Retrieving and Fetch Training resources (akc.org)