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Lola, la perrita mestiza de Dulceida: por qué los carlinos no entraron en su vida y sí la adopción
Dulceida convive con Lola, una perrita mestiza a la que llama 'mi ratita'. Defiende la adopción y reconoce que su raza favorita son los carlinos. Toda la historia y la ficha del carlino.

Aida Doménech, Dulceida (Badalona, 1989), es una de las influencers de moda más establecidas de España. Fundadora de los Premios Ídolo, con más de tres millones de seguidores y una trayectoria de más de una década en redes, podría haber tenido cualquier perro que hubiera querido. Eligió a Lola, una perrita mestiza que ella misma describe como "sin raza definida" y a la que apoda cariñosamente "mi ratita". La elección tiene varias capas que merece la pena desmontar, porque dicen mucho sobre cómo está cambiando (despacio, pero está cambiando) la cultura de la mascota en el mundo influencer español.
Quién es Lola
Lola es una perra mestiza sin raza definida que vive con Dulceida y su entorno desde hace varios años. Aparece con frecuencia en las publicaciones de la influencer, ha protagonizado sesiones de fotos junto a ella (Dulceida ha llegado a sacarla a pasear "con taconazos" para alguna campaña) y forma parte de la vida cotidiana que comparte la pareja, Aida y Alba Paúl.
Lo más curioso del caso, y la razón de este artículo, es la disonancia explícita que Dulceida ha admitido en su propio blog: su raza favorita son los carlinos, pero su perra no es un carlino.
El carlino como raza favorita declarada
En su blog, Dulceida ha confesado que adora los carlinos (también llamados pugs, raza pequeña de origen chino, característica por su cara achatada, ojos saltones y cuerpo compacto). Ha compartido fotos de camadas de carlinos negros (Pancha, Lupi, Lily) que pertenecían a familiares o amigos. Es una declaración pública: si tuviera que elegir raza, sería el carlino.
Pero no tiene un carlino. Tiene a Lola, una mestiza. ¿Por qué?
La razón no es explícita en sus declaraciones, pero el patrón se entiende: una influencer que defiende la adopción difícilmente puede ir a un criador a comprar un carlino, raza que además tiene problemas serios de salud derivados de su anatomía braquicéfala. La coherencia exige predicar con el ejemplo. Y eso es exactamente lo que Dulceida hace con Lola.
El carlino: una raza fotogénica con problemas graves
El carlino es una de las razas más visualmente "marcadas" de la cultura pop contemporánea. Aparece en películas, en redes, en publicidad. Pero es también una de las razas con más problemas de salud documentados:
- FCI: grupo 9 (perros de compañía), sección 11 (pequeños molosos).
- Origen: China imperial, donde fue mascota de emperadores. Importado a Europa por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en el siglo XVII.
- Tamaño: pequeño. 6-8 kg.
- Aspecto: cara achatada, ojos grandes y saltones, cuerpo compacto, cola enroscada.
- Esperanza de vida: 12-15 años (pero con calidad de vida muy variable).
- Problemas de salud frecuentes:
- Síndrome braquicefálico: respiración dificultosa estructural. Muchos carlinos roncan, jadean al menor esfuerzo y son extremadamente sensibles al calor (muerte súbita por golpe de calor es un riesgo real en verano).
- Problemas oculares: ojos saltones más expuestos a heridas, úlceras corneales, proptosis (los ojos pueden literalmente salirse de la órbita con un golpe).
- Problemas dermatológicos: los pliegues de la cara acumulan humedad y necesitan limpieza diaria para evitar infecciones.
- Problemas de columna: hemivértebras, hernias discales.
En los últimos años, varias asociaciones veterinarias europeas (Reino Unido, Países Bajos, Noruega) han propuesto modificaciones del estándar racial o, en casos extremos, restricciones a la cría, para forzar una recuperación de hocicos más largos y reducir los problemas de salud. Es un debate vivo y conviene seguirlo de cerca.
Conclusión sobre el carlino: si te enamoras de la raza, busca un criador responsable que críe líneas "retro pug" (con hocico ligeramente más largo) y prepárate para gasto veterinario significativo. O, mejor opción, adopta un carlino abandonado (los hay; los problemas de salud y los abandonos asociados al boom de la raza son frecuentes).
La elección de Lola: por qué importa la adopción
Lola, mestiza sin raza definida, representa un perfil muy común en protectoras españolas: perros medianos, mezclas heterogéneas, sin pedigrí, sanos, equilibrados emocionalmente y con esperanza de vida larga. Las ventajas de adoptar un perro así son varias:
- Menos problemas hereditarios. Los mestizos suelen tener mejor salud genética que muchas razas puras precisamente por el efecto del cruce: menos consanguinidad, menos enfermedades hereditarias acumuladas.
- Esperanza de vida más alta de media que en razas puras grandes o braquicéfalas.
- Coste de adopción muy inferior al de comprar un cachorro de raza (en España, la adopción ronda los 100-200€; un cachorro de raza puede costar 1.500-3.000€ o más).
- Impacto social directo: cada perro adoptado libera espacio en una protectora para otro animal en situación de calle.
Dulceida, al hacer pública su elección, valida indirectamente la opción mestiza para una audiencia masiva. Es uno de los gestos más útiles que una influencer de su tamaño puede hacer en este terreno.
La tensión incómoda del gremio
Conviene ser honesto. No todas las influencers españolas con perro adoptan. Una parte significativa del gremio compra cachorros de raza, muchas veces de criadores poco transparentes, y los enseña en sus redes sin mencionar el origen. La adopción es un discurso fácil de hacer y difícil de cumplir.
Foros de cotilleos de influencers (algunos bastante mordaces) llevan años señalando esta hipocresía: influencers que predican adopción mientras compran a sus perros. La crítica suele ser justa pero también, a veces, injusta: no todo el mundo está obligado a adoptar, y elegir un criador responsable de una raza concreta también es una opción legítima. Lo que sí es inaceptable es:
- Mentir sobre el origen del perro.
- Comprar a criadores irresponsables, granjas de cachorros o vendedores ilegales (incluido Wallapop, Milanuncios, Vibbo, Facebook Marketplace y similares para venta directa de cachorros, que son canales con problemas serios documentados).
- Usar al perro como accesorio de estilo sin asumir las 12-15 años de cuidados que conlleva.
Dulceida, en este terreno, está limpia. Lola lleva años en su vida, no es un accesorio, y la influencer no esconde la adopción.
En resumen
Lola la "ratita" no es la perra más fotogénica de Instagram, pero probablemente es una de las elecciones más coherentes del mundo influencer español. Tener una mestiza adoptada cuando podrías permitirte cualquier cachorro de criador es una decisión política, aunque su dueña nunca la presente así. Y, dicho sea de paso, la mejor publicidad que una raza adorada como el carlino podría tener: que alguien que la quiere muchísimo haya elegido, por respeto a la salud de la raza y al estado de las protectoras, no comprar uno. No siempre el amor por una raza significa tenerla. A veces, significa exactamente lo contrario.
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