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Por qué El Rubius nunca ha tenido perro: la decisión consciente que muchos influencers deberían imitar
El YouTuber español más conocido es gatuno por convicción. Su decisión consciente de no tener perro contiene una lección útil sobre responsabilidad de adopción canina.

En 2018, El Rubius —Rubén Doblas Gundersen (Málaga, 1990)— era el YouTuber con más suscriptores de habla hispana en el mundo. Más de 30 millones de seguidores. Imperio digital, casa de marca en Madrid, contratos millonarios, viajes constantes entre España y Noruega (su país materno). Su gato Wilson salía en cientos de directos. Pero perro, nunca. Nunca ha tenido perro propio, ni siquiera durante los años de mayor exposición y disponibilidad económica. Esta es la historia de una decisión consciente que, por discreta que parezca, contiene una lección útil para cualquier persona que se plantee adoptar.
Quién es El Rubius (y por qué su elección importa)
Rubén Doblas Gundersen nació en Málaga en 1990, de madre noruega y padre español. Su infancia y adolescencia transcurrieron entre Bergen (Noruega) y Madrid. Creó su primer canal de YouTube en 2006 ("elrubius"), aún adolescente. Su segundo canal, elrubiusOMG (2011), se convirtió en el más suscrito de YouTube España y, durante años, en el segundo más suscrito del mundo hispanohablante.
Lo más relevante para esta historia: Rubius ha sido transparente sobre su vida personal de forma muy controlada. Ha tomado pausas profesionales largas (cierres temporales del canal, parones por agotamiento). Ha hablado abiertamente de ansiedad y salud mental. Y, durante toda su carrera, se ha movido geográficamente entre varios países sin asentarse del todo en ninguno.
Wilson, el gato más famoso del YouTube español
La mascota de Rubius más mediática es Wilson, un gato blanco que aparece en directos, vídeos y redes desde hace años. Wilson tiene presencia propia en la cuenta del YouTuber, y para muchos seguidores es tan reconocible como cualquier figura humana del entorno Rubius.
Antes de Wilson, Rubius tenía a Trotsky y otros gatos. Y en septiembre de 2019, subió un vídeo titulado "Mis gatos conocen a un perro". El propio título lo deja claro: el perro era visita, no residente. Rubius es gatuno, no perruno.
La decisión consciente: por qué no tiene perro
Rubius no ha explicado públicamente con detalle por qué no ha incorporado un perro a su vida. Pero la decisión puede entenderse fácilmente al observar cómo es su día a día:
1. Cambios de país y de residencia frecuentes
Rubius ha vivido entre Madrid, Noruega y otros lugares. La logística internacional canina (cuarentenas, microchip europeo, certificados sanitarios, transporte) es posible pero pesada. Para una persona que se mueve mucho, sumar perro complica todo.
2. Pausas profesionales largas
En varios momentos de su carrera, Rubius ha desaparecido durante meses (cerró su canal temporalmente en 2018, ha hecho parones por salud, ha cambiado plataformas). Un perro no entiende pausas profesionales: necesita atención diaria y rutina estable.
3. Honestidad sobre la salud mental
Ha hablado en redes y entrevistas sobre la ansiedad ligada a la fama y a la sobreexposición. Quien conoce sus propios límites mentales tiene una ventaja para decidir bien: no añadir responsabilidades que pueden ser difíciles de mantener en periodos malos.
4. Encaje con la vida itinerante
Los gatos, mucho más independientes, son mejores compañeros para vidas itinerantes:
- Pueden quedarse solos varios días con un cuidador puntual.
- No necesitan paseos.
- Se adaptan mejor a cambios de espacio si tienen rutina y compañía.
- Toleran mejor temporadas con menos atención humana.
Es decir: Rubius eligió la mascota que encajaba con su vida, no la mascota que daba mejores fotos o más cariño superficial. Es la decisión que muchos influencers (y muchas personas en general) no toman.
Por qué su elección es una lección para muchos
España tiene entre 280.000 y 300.000 abandonos de perros y gatos al año. Una parte muy importante de esos abandonos no son maltrato puro: son decisiones tomadas a la ligera. Personas que adoptaron por moda, por capricho, por foto de redes, sin pensar en:
- Si tienen tiempo real.
- Si su trabajo permite cuidar al perro.
- Si su vivienda es adecuada.
- Si pueden permitirse los costes.
- Si están emocionalmente estables.
- Si van a poder cuidarlo durante 12-15 años.
Cuando una figura como Rubius —con 30 millones de seguidores— no tiene perro y aun así no esconde su amor por los animales (tiene gatos, participa en vídeos con perros, no es antimascotas), envía un mensaje sutil pero poderoso a quienes le siguen: no adoptar también es una opción responsable.
Cuándo no es buena idea adoptar un perro
Cinco señales de que no es el momento:
- Trabajas/viajas más del 60% de los días al año fuera de casa y no tienes apoyo familiar estable para los días que faltas.
- Tu vivienda no es estable: alquiler corto, mudanzas frecuentes, residencia compartida con normas variables.
- Tu economía es ajustada y no tienes margen para 1.500 € anuales (mínimo) más imprevistos veterinarios.
- Tu salud mental atraviesa una crisis prolongada sin estabilización a la vista. Adoptar un perro no soluciona la depresión y, mal gestionado, puede empeorarla.
- Hay otra persona en casa que no quiere perro. Si tu pareja, familia o compañeros de piso se oponen, el perro entrará en un entorno hostil. Mal asunto.
Si tres o más de estas señales aplican: no es el momento. Esperar es un acto de responsabilidad hacia el perro futuro que aún no has adoptado.
El gato como alternativa razonable
Si la necesidad de tener un animal en casa es real pero la vida no permite cuidar bien a un perro, el gato es a menudo la mejor opción:
- Independiente (a veces demasiado, según el gato).
- Limpio (no necesita salir a hacer sus necesidades).
- Adaptado al espacio interior.
- Menor coste de alimentación que un perro mediano-grande.
- Vida larga: muchos gatos llegan a 15-18 años.
- Compatible con vidas itinerantes (sin abusar de los días en solitario).
Cuidado: no todos los gatos son iguales. Algunos exigen tanta atención como un perro. Pero el promedio gatuno es más independiente que el promedio perruno. La elección de Rubius está estadísticamente justificada.
En resumen
El Rubius es probablemente la prueba más visible en España de que no tener perro es perfectamente compatible con amar a los animales. Eligió gatos —Wilson, Trotsky y otros—, porque encajaban con una vida itinerante, no por casualidad, con pausas largas, con periodos de salud mental difíciles. En un mundo de influencers que adoptan razas-trofeo para Instagram y a veces terminan abandonándolas, su decisión sostenida durante quince años de carrera vale como lección discreta pero importante. La pregunta correcta no es "¿quieres un perro?" sino "¿puedes cuidar de un perro?". Si la respuesta es no, hay otras formas perfectamente legítimas de tener animales en tu vida. Wilson, el gato blanco, lo lleva demostrando varios millones de visualizaciones.
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