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Einstein, el cocker rescatado de George Clooney: la historia del refugio
George Clooney adoptó en 2010 a Einstein, un cocker negro mayor, obeso y a horas de ser sacrificado en una perrera de California. La historia del rescate y la raza.
De todas las historias de perros de famosos, la de Einstein es de las pocas que empieza en el peor sitio posible: una perrera abarrotada de California, con un cocker negro, mayor y obeso, a pocas horas de ser sacrificado porque nadie lo quería. El final, en cambio, es de los más improbables: ese mismo perro terminó viviendo entre Los Ángeles y una mansión a orillas del lago Como con George Clooney. Entre el principio y el final hay una protectora, un vídeo casero y unas albóndigas de pavo.
El perro que nadie quería
En 2010, Einstein era justo el tipo de perro que las perreras no consiguen colocar: adulto, con sobrepeso, con problemas de salud y de capa negra (los perros negros, por motivos de fotogenia y prejuicios, se adoptan menos, un fenómeno que las protectoras conocen como black dog syndrome). Tenía alrededor de cinco años, una glándula tiroides poco activa y ojo seco. Estaba, según las crónicas de su rescate, a horas de ser eutanasiado en una instalación saturada.
Quien lo sacó de allí fue Camp Cocker Rescue, una organización de California especializada en cockers spaniel, que lo trasladó a una casa de acogida para rehabilitarlo. Su cuidadora temporal grabó un vídeo de su recuperación, de cómo aquel perro apático y enfermo iba volviendo a ser un perro. Ese vídeo es el que vio Clooney, y el que, según ha contado él mismo, lo decidió.
Las albóndigas en los zapatos
La parte más recordada del rescate ocurrió el día de conocerse. Clooney ha relatado en una entrevista en la revista Esquire que le entró el pánico ante la posibilidad de no caerle bien al perro. Su solución fue poco ortodoxa: se metió en la cocina, cogió unas albóndigas de pavo y se las restregó por los zapatos. Einstein se le echó a los pies y la responsable de la protectora se lo dejó allí mismo. La frase con la que Clooney lo resume tiene su gracia: el perro, dice, lo recuerda para siempre como "el tipo de los pies de albóndiga".
La adaptación fue inmediata. Clooney ha comentado que Einstein ya venía educado para vivir en casa y con buen carácter, algo habitual en perros adultos que pasaron por un hogar antes de acabar en la perrera. Su historia quedó recogida en 2015 en el libro My Old Dog: Rescued Pets with Remarkable Second Acts, de la periodista Laura T. Coffey, una recopilación de adopciones de perros mayores.
Por qué un perro mayor de protectora es una buena idea (y no un parche)
El caso de Einstein ilustra algo que las protectoras repiten sin descanso: el perro adulto o mayor es, para mucha gente, la mejor opción, y precisamente el que más tarda en salir. Un perro de cinco, siete o diez años suele llegar ya educado para vivir en casa, con el temperamento formado y sin la fase destructiva del cachorro. Lo que ve un adoptante en una visita se parece bastante a lo que tendrá en casa, mientras que el carácter adulto de un cachorro es una incógnita.
El obstáculo es de percepción. Cuesta asumir que quedan menos años por delante y que pueden venir con achaques. Einstein, de hecho, llegó con hipotiroidismo y ojo seco, dos cosas manejables con seguimiento veterinario y medicación, no impedimentos para una buena vida. En España, la adopción en protectora es además la vía coherente con el marco legal vigente: la Ley 7/2023 prohíbe la venta de perros de compañía en tiendas y establecimientos comerciales, de modo que la adopción en refugio y la cría registrada son los caminos legales para incorporar un perro.
El cocker spaniel: la raza de Einstein
Einstein era un cocker spaniel americano, la variante que el American Kennel Club registra simplemente como Cocker Spaniel y que es el miembro más pequeño de su grupo deportivo. Conviene no confundirlo con su pariente, el cocker inglés, algo mayor y con el hocico más largo. Ambos descienden de los spaniels levantadores de caza ingleses y se separaron como razas distintas a mediados del siglo XX.
Ficha rápida del cocker americano, según el estándar del American Kennel Club:
- Tamaño: pequeño. Altura a la cruz de unos 34 a 39 cm; peso aproximado de 9 a 14 kg.
- Grupo: el AKC lo encuadra en el grupo deportivo (Sporting Group) y lo señala como el más pequeño de ese grupo. La FCI lo clasifica en el Grupo 8, sección 2, perros levantadores de caza.
- Capa: pelaje sedoso, liso o ligeramente ondulado, con abundantes flecos en orejas, pecho, vientre y patas. Esos flecos exigen cepillado frecuente para evitar nudos.
- Carácter: el AKC lo describe como un perro alegre y bullicioso, de mirada expresiva. Sociable y apegado a su familia, lo que lo hace mal candidato para pasar muchas horas solo.
- Esperanza de vida: en torno a 10 a 14 años.
El cocker inglés, por su parte, está reconocido por la FCI con el estándar número 5 y comparte el mismo Grupo 8. En Europa, cuando se habla de "cocker" a secas, lo habitual es referirse al inglés.
La salud del cocker: las orejas y los ojos mandan
Las orejas largas y caídas del cocker, tan características, son también su principal punto débil. Al cerrar el canal auditivo y retener humedad, predisponen a otitis de repetición. Un estudio del programa VetCompass del Royal Veterinary College británico (Engdahl y colaboradores, 2024), basado en datos de atención veterinaria primaria de cockers ingleses en el Reino Unido, cuantificó esa predisposición: la raza presentó un riesgo de secreción ótica 14,66 veces mayor que la población general de perros.
El mismo trabajo identificó otros dos focos de atención. El ojo seco (queratoconjuntivitis seca), justo una de las dolencias que arrastraba Einstein, apareció con un riesgo 7,64 veces superior; y el dolor musculoesquelético, con un riesgo 7,06 veces mayor. Más allá de esas cifras, el cocker tiene predisposición conocida a cataratas hereditarias y a atrofia progresiva de retina, problemas oculares que conviene vigilar con revisiones periódicas.
Para un dueño, la lectura práctica es sencilla: con un cocker, las orejas se revisan y se secan después del baño o del agua, y cualquier cambio en los ojos se consulta pronto. El sobrepeso, que fue el gran problema de Einstein al llegar, agrava casi todo lo anterior y depende por completo del manejo en casa.
La lección de Einstein
La historia de Einstein funciona como anuncio de adopción precisamente porque no esconde lo incómodo. El perro era mayor, estaba gordo, era de capa negra y venía con dos diagnósticos. Reunía todos los motivos por los que un perro se queda sin adoptar, y aun así pasó sus últimos años a cuerpo de rey. Que su dueño fuera uno de los actores más famosos del planeta es lo anecdótico. Lo que de verdad se exporta del caso es lo otro: que el perro que lleva meses en una jaula, el que ya no es un cachorro y arrastra algún achaque, suele ser el mejor compañero para quien busca un perro tranquilo y agradecido. Y que a veces solo hace falta que alguien vea el vídeo.
Fuentes consultadas
- American Kennel Club, ficha de raza Cocker Spaniel (akc.org), consultada 2026
- Fédération Cynologique Internationale, estándar 167 (American Cocker Spaniel) y estándar 5 (English Cocker Spaniel), Grupo 8 (fci.be)
- Engdahl KS, Brodbelt DC, Cameron C, Church DB, O Neill DG (2024), English Cocker Spaniels under primary veterinary care in the UK, Canine Medicine and Genetics, RVC VetCompass
- Laura T. Coffey, My Old Dog: Rescued Pets with Remarkable Second Acts (New World Library, 2015)
- Royal Veterinary College, VetCompass Programme, comunicado de investigación sobre enfermedad ocular y de oído en English Cocker Spaniels (rvc.ac.uk)