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Woody, el perro rescatado de Tom Hardy: del arcén de Georgia a la alfombra roja
Tom Hardy recogió a Woody, un cachorro abandonado en una autopista de Georgia, durante el rodaje de Lawless. Lo llevó a Londres y lo convirtió en su sombra hasta su muerte en 2017.
Hay perros de famosos que llegan con pedigrí, criador y lista de espera. Woody llegó de otra manera: corriendo asustado junto a una autopista de Georgia, con once semanas, hambriento y sin nadie. Quien lo recogió fue Tom Hardy, en mitad de un rodaje. Lo que empezó como un rescate de carretera terminó siendo una de las amistades perro-actor más documentadas del cine reciente, y una historia que el propio Hardy ha usado para empujar un mensaje sencillo: adopta.
El rescate en la carretera
Corría 2011 y Hardy estaba en Georgia (Estados Unidos) rodando Lawless, el drama sobre contrabandistas de alcohol en la época de la Ley Seca. Según contó el propio actor en el texto que publicó tras la muerte del perro, recogido por NME, se cruzó con un cachorro que vagaba solo cerca del tráfico. El perro estaba a punto de meterse entre los coches. Hardy le silbó para frenarlo y evitar que terminara bajo las ruedas.
El cachorro tendría unas once semanas. Estaba sucio, asustado y en mal estado. Hardy decidió quedárselo, lo llamó Woodstock (Woody para todo el mundo) y se lo llevó. Trasladar un perro desde Estados Unidos a Reino Unido implica trámites sanitarios obligatorios (microchip, vacuna de la rabia y documentación), de modo que el viaje de Woody hasta su casa de Londres no fue inmediato. Pero llegó.
En su despedida pública, Hardy escribió que siempre estaría "eternamente agradecido a Georgia", el estado donde encontró a su perro. El nombre del lugar quedó ligado para siempre a la historia.
La sombra de Tom Hardy
Una vez en Reino Unido, Woody dejó de ser un perro de rescate anónimo para convertirse en parte del paisaje público de Hardy. Lo acompañaba a los rodajes y, lo que más circuló en prensa, a las alfombras rojas. El caso más comentado fue el estreno de Legend en 2015, donde Woody apareció junto a su dueño ante los fotógrafos, según recogió HuffPost.
La presencia constante de un perro de rescate en eventos de ese tamaño tuvo un efecto colateral: visibilidad. Cada foto de Woody en una premiere era, de paso, un recordatorio de que los perros de protectora también tienen sitio. La cosa llegó al punto de que la revista TIME lo incluyó en su lista de animales más influyentes de 2016, en el puesto 73. Un perro recogido de una cuneta acabó figurando en un ranking de celebridades animales.
Una muerte temprana por una enfermedad poco conocida
Woody murió en junio de 2017, con solo seis años. La causa fue una polimiositis, una enfermedad muscular que Hardy describió como una batalla dura y relativamente corta, de varios meses.
La polimiositis es una patología real y conviene entenderla, porque suena rara y no lo es tanto. El Merck Veterinary Manual la define como una miopatía inflamatoria de origen inmunomediado que afecta a los músculos de las extremidades, principalmente en perros adultos. El sistema inmunitario, por motivos que no siempre se identifican, ataca el tejido muscular del propio animal.
Sus signos no son obvios al principio. El manual cita decaimiento, fiebre, debilidad generalizada que empeora con el ejercicio, pérdida de peso, cojera cambiante de una pata a otra, dolor e inflamación muscular y, en casos crónicos, atrofia de la musculatura. Cuando se ven afectados los músculos de la faringe o la laringe pueden aparecer regurgitación, cambios en la voz o dificultad para tragar. El diagnóstico se apoya en la analítica (con enzimas musculares elevadas como la CK), la electromiografía y, sobre todo, la biopsia muscular. El tratamiento de referencia son los corticoides a dosis inmunosupresoras, a veces combinados con otros fármacos, y el pronóstico que recoge el manual es favorable, aunque con recaídas posibles. En el caso de Woody, sin embargo, la enfermedad ganó.
Lo que Hardy escribió al despedirse
El texto que Tom Hardy publicó tras la muerte de Woody se volvió viral por su tono, alejado del comunicado de prensa habitual. Llamó al perro su "bestest friend ever" (su mejor amigo de siempre) y "un ejemplo brillante del mejor amigo del hombre". Escribió también que sus almas quedaban "entrelazadas para siempre", una frase que recogieron NME y buena parte de la prensa británica.
Más allá del duelo, el escrito funcionaba como una declaración a favor del rescate. Hardy repasaba de dónde venía Woody, en qué estado lo encontró y en quién se convirtió después. El subtexto era directo: un perro descartado en una autopista puede llegar a ser el compañero de toda una vida si alguien le da la oportunidad.
No fue su primer perro de rescate (ni su única causa)
La relación de Hardy con los perros no empezó con Woody. Antes tuvo a Max (Mad Max), un cruce de Staffordshire Bull Terrier y labrador que lo acompañó desde su adolescencia y que murió en 2011, el mismo año en que apareció Woody. Hardy ha contado que aquel perro fue un apoyo importante en su época más complicada.
Esa trayectoria explica su implicación con Battersea Dogs & Cats Home, una de las protectoras más antiguas de Londres, de la que es embajador. Desde ese papel ha participado en campañas de captación de fondos y en iniciativas para encontrar hogar a perros de difícil colocación, según informa la propia Battersea. El actor ha defendido en particular a los perros tipo Staffordshire Bull Terrier, una de las razas que más tiempo pasa en protectoras por culpa de su mala fama, pese a su carácter sociable y apegado a las personas.
Por qué esta historia importa más allá del famoso
Es fácil quedarse con la anécdota: actor famoso recoge cachorro, cachorro va a estrenos, cachorro sale en TIME. Pero el caso de Woody resume bien tres cosas que conviene tener claras antes de adoptar.
- Un perro de origen incierto puede ser un compañero excelente. Woody apareció sucio y asustado en una cuneta, sin pedigrí ni historial. Eso no le impidió convertirse en un perro equilibrado y vinculado a su familia. El pasado de un perro rescatado dice poco sobre el animal en que puede convertirse con cuidado y tiempo.
- Adoptar implica responsabilidades sanitarias. El traslado de Woody desde Estados Unidos exigió trámites sanitarios y control veterinario. Mover un perro entre países nunca es improvisar: hay vacunas, microchip y plazos que cumplir. En España y la Unión Europea ese marco lo fija el pasaporte europeo para animales de compañía y el sistema oficial de viajes.
- Adoptar no garantiza una vida larga. Woody murió joven, a los seis años, por una enfermedad que nadie buscó ni pudo prevenir. Rescatar a un perro es comprometerse también con lo que venga, incluida la parte difícil.
Tom Hardy no rescató a Woody para una campaña. Lo recogió porque estaba a punto de morir atropellado y no había nadie más. Que después aquel cachorro acabara en alfombras rojas y en listas de revistas fue el añadido improbable de una historia que, en su núcleo, es la de cualquier perro de protectora esperando a que alguien le silbe a tiempo.
Fuentes consultadas
- NME, "Read Tom Hardy emotional tribute after his dog Woody dies" (2017):
- HuffPost, "Tom Hardy Shares Loving Tribute To His Rescue Dog After Tragic Death" (2017):
- Battersea Dogs & Cats Home, perfil de embajador de Tom Hardy:
- Merck Veterinary Manual, "Polymyositis in Dogs":