Salud y cuidados
Artrosis en perros: señales y manejo multimodal
Tu perro tarda en levantarse, esquiva las escaleras y ya no salta al sofá. La artrosis es degenerativa y no se cura, pero se maneja. Peso, antiinflamatorios, omega-3, fisio y el anticuerpo anti-NGF.
En 30 segundos
Tarda en levantarse por la mañana, da un rodeo para no bajar las escaleras y hace meses que no salta al sofá. Si el perro tiene unos años encima, el sospechoso suele ser la artrosis. La artrosis canina, u osteoartritis, es una enfermedad articular crónica y degenerativa: el cartílago de la articulación se desgasta de forma progresiva, aparece hueso nuevo en los bordes (osteofitos) y la articulación duele y se inflama. El MSD Veterinary Manual la describe como una de las condiciones dolorosas crónicas más frecuentes en el perro. No se cura, pero se maneja, y se maneja mejor cuanto antes se reconoce. El abordaje que recomiendan las guías de la WSAVA es multimodal: control del peso, antiinflamatorios, ácidos grasos omega-3, rehabilitación física y, en casos seleccionados, un anticuerpo monoclonal contra el factor de crecimiento nervioso.
Artrosis no es displasia: la confusión que conviene deshacer
Mucha gente usa "displasia de cadera" y "artrosis" como si fueran lo mismo, y no lo son. La displasia es una causa; la artrosis es la consecuencia a largo plazo.
La displasia de cadera o de codo es una malformación del desarrollo: la articulación no encaja bien desde cachorro, normalmente por una combinación heredada de conformación esquelética. Esa articulación que roza mal se va degenerando con los años hasta convertirse en artrosis. Según el MSD Veterinary Manual, en el perro la artrosis empieza con frecuencia pronto en la vida y depende en gran medida de anomalías hereditarias de conformación del esqueleto apendicular, sobre todo malformaciones del desarrollo como la displasia.
Pero la displasia es solo una de las puertas de entrada. La artrosis también aparece tras un traumatismo articular (una rotura de ligamento cruzado, una fractura que afectó a la articulación), tras una infección o por una enfermedad inmunomediada. Un perro puede tener artrosis de rodilla por una rotura de cruzado vieja sin tener nada de displasia. Por eso el plan de manejo se parece bastante venga de donde venga: lo que duele es la articulación degenerada, y eso se aborda igual.
Lo que ven los dueños en casa
La artrosis avanza despacio y el perro la disimula. Rara vez cojea de forma escandalosa de un día para otro; lo que hay es una reducción gradual de lo que el perro hace. Las señales que describe el MSD Veterinary Manual y que reportan los dueños:
| Señal | Cómo se manifiesta |
|---|---|
| Lentitud al levantarse | Cuesta arrancar, sobre todo tras descanso largo o por la mañana |
| Rigidez en frío | Se mueve agarrotado al principio del paseo y se suelta al calentar |
| Evitar escaleras y saltos | Deja de subir al coche, al sofá o a la cama |
| Cojera intermitente | Aparece tras ejercicio intenso o cambios de tiempo |
| Menos actividad y juego | Pasea menos, se cansa antes, duerme más |
| Atrofia muscular | La pata afectada adelgaza por desuso |
| Lamido sobre la articulación | Se lame de forma insistente codo, cadera o rodilla |
| Cambios de carácter | Más irritable o esquivo al tocarle una zona dolorida |
Que el perro "esté mayor y tranquilo" es precisamente la trampa. Esa calma puede ser dolor crónico bien tolerado. La artrosis no avisa con un grito, avisa con una vida que se encoge.
El diagnóstico
El veterinario combina tres cosas: la historia que cuenta el dueño, la exploración ortopédica y la imagen. En la consulta palpa cada articulación buscando dolor, crepitación (el crujido al movilizar), engrosamiento periarticular y rango de movimiento reducido. La radiografía confirma los cambios degenerativos: estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis del hueso subcondral.
Un detalle que las guías de la WSAVA subrayan: el dolor crónico del perro se mide mejor con herramientas validadas que con la impresión a ojo. Existen cuestionarios pensados para que el dueño puntúe la movilidad y el dolor de su perro en casa a lo largo del tiempo, como el Canine Brief Pain Inventory o el LOAD (Liverpool Osteoarthritis in Dogs). No son un trámite: dan una línea de base para saber si el tratamiento está funcionando de verdad o solo lo parece.
El manejo multimodal
Ninguna pieza sola resuelve la artrosis. La idea de "multimodal" es sumar varias palancas de bajo riesgo para poder mantener al perro cómodo con la menor dosis posible de cada fármaco. Estas son las palancas, por orden de impacto.
Control del peso: la palanca que más rinde
Si hay una sola cosa que mueve la aguja en un perro artrósico con sobrepeso, es adelgazarlo. Cada kilo de más es carga extra sobre articulaciones que ya rozan mal, y la grasa además mantiene un estado inflamatorio de bajo grado en todo el cuerpo.
La evidencia es concreta. En un estudio de Marshall y colaboradores (2010) con perros obesos artrósicos, la cojera mejoró de forma significativa a partir de una pérdida de en torno al 6 % del peso corporal, y el análisis objetivo de la marcha lo confirmó a partir de cerca del 9 %. Dicho de otro modo: en un perro de 30 kg, bajar menos de 2 kg ya empieza a notarse en cómo apoya. El MSD Veterinary Manual sitúa la optimización del peso como el principal método preventivo para frenar el desarrollo de la artrosis.
Es la intervención más barata, sin efectos adversos farmacológicos, y la que más cuesta sostener en casa porque depende del dueño todos los días.
Antiinflamatorios (AINE): el pilar farmacológico
Los antiinflamatorios no esteroideos son, según el MSD Veterinary Manual, el tratamiento de la artrosis con efecto más predecible. Hay varias moléculas de uso veterinario en España (los nombres concretos los pauta el veterinario), pensadas para controlar dolor e inflamación articular.
Dos reglas que el dueño debe tener claras:
- Nunca usar antiinflamatorios humanos por cuenta propia. El ibuprofeno y el paracetamol, seguros para personas, pueden causar úlceras digestivas y fallo renal o hepático graves en el perro. Lo que toca es el AINE veterinario a la dosis que pauta el veterinario.
- Conviene un control analítico. En tratamientos prolongados, el veterinario suele revisar función renal y hepática de forma periódica para usar la dosis eficaz más baja posible.
Omega-3 (EPA y DHA): apoyo con respaldo
Los ácidos grasos omega-3 de origen marino, sobre todo el EPA y el DHA, tienen efecto antiinflamatorio. Las guías de la WSAVA y el MSD Veterinary Manual los recogen como coadyuvante útil en la artrosis: mejoran el apoyo de la extremidad y, en algunos perros, permiten reducir la dosis de antiinflamatorio necesaria para mantener al perro cómodo.
Se aportan con una dieta veterinaria específica para articulaciones o con un suplemento de aceite de pescado de calidad. No sustituyen al control del peso ni a los AINE; suman.
Ejercicio y rehabilitación: moverse, pero bien
El reposo absoluto es contraproducente: la articulación artrósica necesita movimiento controlado para mantener la masa muscular que la estabiliza. La clave está en el tipo de ejercicio.
- Mejor constante y suave que intenso y esporádico. Varios paseos cortos y regulares en terreno llano superan a la sesión maratoniana del fin de semana, que dispara el dolor al día siguiente.
- Evitar alto impacto. Saltos, frenazos bruscos y juego de pelota a la carrera castigan las articulaciones.
- La hidroterapia rinde mucho. Nadar o caminar en cinta subacuática permite ejercitar el músculo descargando el peso de las articulaciones. La fisioterapia veterinaria (rehabilitación) trabaja además rango articular, masa muscular y dolor con técnicas dirigidas.
Anti-NGF: el anticuerpo monoclonal mensual
La incorporación más reciente al manejo del dolor artrósico es un anticuerpo monoclonal contra el factor de crecimiento nervioso (NGF), llamado bedinvetmab y comercializado como Librela por Zoetis. La Agencia Europea de Medicamentos lo autorizó en la Unión Europea en noviembre de 2020, y la FDA estadounidense lo aprobó en 2023 como el primer anticuerpo monoclonal para el dolor de la artrosis canina.
Cómo funciona: el NGF es una de las moléculas que amplifican la señal de dolor en la articulación artrósica. El anticuerpo se une al NGF y bloquea esa señal antes de que llegue al cerebro. Se administra como una inyección subcutánea una vez al mes, con dosis según el peso, y la pone el veterinario.
Dónde encaja: es una opción para el dolor crónico de la artrosis, especialmente útil en perros que no toleran bien los antiinflamatorios orales por problemas digestivos, renales o hepáticos, o en los que el control del dolor se queda corto. La decisión y el seguimiento son siempre del veterinario; conviene comentar con él cualquier signo nuevo neurológico o de cojera durante el tratamiento, ya que el producto está bajo vigilancia farmacológica continua como cualquier fármaco relativamente nuevo.
Lo que no funciona o engaña
| Atajo habitual | Por qué no basta |
|---|---|
| Solo antiinflamatorios, sin tocar el peso | Trata el síntoma y deja intacta la causa que más carga la articulación |
| Reposo absoluto "para que no le duela" | Acelera la atrofia muscular y empeora la estabilidad articular |
| Antiinflamatorios humanos de casa | Riesgo de úlcera, fallo renal y hepático en el perro |
| Suplemento de condroprotector como única medida | Apoyo posible, pero por sí solo no controla el dolor establecido |
Cuándo ir al veterinario
Conviene una valoración ortopédica si el perro lleva semanas levantándose con dificultad, ha dejado de hacer cosas que antes hacía (subir al coche, saltar al sofá), cojea de forma repetida o se queja al tocarle una zona. Cuanto antes se diagnostica, antes se monta el plan multimodal, y antes se frena la espiral de menos movimiento, más atrofia, más dolor.
Lo que verificar
- Si lo que el veterinario llama "artrosis" tiene una causa de fondo (displasia, rotura de cruzado vieja) que también haya que abordar.
- Si el plan incluye un objetivo de peso concreto cuando el perro tiene sobrepeso, no solo medicación.
- Si en tratamiento prolongado con antiinflamatorios hay previsto un control analítico periódico.
- Si el ejercicio se ha reorganizado hacia paseos cortos y regulares en lugar de sesiones intensas.
- Si el plan contempla rehabilitación o hidroterapia cuando hay atrofia muscular marcada.
- Si, en caso de mala tolerancia a los antiinflamatorios, se ha valorado con el veterinario la opción del anticuerpo anti-NGF.
Fuentes consultadas
- MSD Veterinary Manual (Merck): Osteoarthritis in Dogs and Cats
- Monteiro, B.P. et al. (2022). 2022 WSAVA guidelines for the recognition, assessment and treatment of pain. Journal of Small Animal Practice
- Marshall, W.G. et al. (2010). The effect of weight loss on lameness in obese dogs with osteoarthritis. Veterinary Research Communications
- European Medicines Agency: Librela (bedinvetmab), authorised in the EU since November 2020
- U.S. FDA: FDA Approves First Monoclonal Antibody for Dogs with Osteoarthritis Pain