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Salud y cuidados

Glándulas anales del perro: impactación, arrastre y cuándo vaciarlas

Tu perro arrastra el trasero por el suelo, se lame la zona o desprende un olor metálico. Suelen ser las glándulas anales. Qué son, cuándo hay que vaciarlas y cuándo no.

· Actualizado 2 de junio de 2026

En 30 segundos

Tu perro se sienta, planta las patas delanteras y arrastra el trasero por la moqueta. O se lame la zona perianal con insistencia, o desprende un olor metálico y penetrante que no se va con el baño. El sospechoso casi siempre son las glándulas anales, también llamadas sacos anales: dos pequeñas bolsas situadas a ambos lados del ano, en las posiciones de las cuatro y las ocho en punto, que segregan un líquido maloliente. En condiciones normales se vacían solas con la defecación. Cuando ese vaciado falla, el saco se llena, se compacta y aparece la impactación, que puede progresar a infección y a absceso. El vaciado manual sirve cuando hay un problema, no como rutina de higiene. Para muchos perros, ajustar la fibra de la dieta y el peso reduce las recaídas. La cirugía queda para casos repetidos, abscesos crónicos o tumores del saco anal.

Qué son y para qué sirven

Las glándulas anales son dos estructuras del tamaño de un guisante o una uva pequeña alojadas bajo la piel, a ambos lados del ano. Cada una desemboca en un conducto que se abre en el borde del ano. Producen una secreción de olor intenso, almacenada en el saco, que el perro deposita en pequeñas cantidades al defecar. Esa secreción funciona como marca de identidad química: explica por qué los perros se huelen el trasero al saludarse.

El vaciado normal depende de que las heces tengan suficiente volumen y firmeza para presionar los sacos durante el tránsito por el recto. Cuando las heces son blandas de forma crónica, o el perro tiene sobrepeso, o la anatomía del conducto dificulta el drenaje, el líquido se acumula y empieza el problema.

Las señales que ve el dueño

El signo más reconocible es el arrastre del trasero por el suelo, lo que en inglés se llama scooting y en la consulta describimos como el perro que se desplaza sentado para frotar la zona perianal. No siempre significa glándulas anales (también puede deberse a parásitos como tenias, restos de heces pegados al pelo o picor por alergia), pero es la causa más frecuente. Otros signos:

SeñalQué indica
Arrastre del trasero por el sueloMolestia o picor en la zona perianal
Lamido o mordisqueo perianal insistenteIrritación del saco o del conducto
Olor metálico, a pescado, muy penetranteSecreción del saco liberada de forma anómala
Dificultad o dolor al sentarse o defecarSaco lleno, inflamado o impactado
Enrojecimiento o hinchazón a un lado del anoSaco distendido o absceso en formación
Bulto que supura sangre o pus junto al anoAbsceso del saco anal abierto al exterior

Un absceso que se ha abierto deja una herida abierta a un lado del ano, dolorosa, con sangre y pus. Eso ya es una urgencia veterinaria, no un problema de higiene.

Impactación, sacculitis, absceso: la escalera del problema

La enfermedad del saco anal agrupa varias situaciones que conviene distinguir, porque el manejo de cada una es distinto. El Merck Veterinary Manual las trata como entidades diferenciadas (impactación, sacculitis, absceso y tumor del saco anal) que, en la práctica, suelen presentarse de forma encadenada cuando el problema no se atiende a tiempo:

EtapaQué pasaSignos típicos
ImpactaciónEl saco no drena, la secreción se espesa y se compactaArrastre, lamido, molestia leve, sin fiebre
Sacculitis (infección)La secreción retenida se infecta con bacteriasSecreción purulenta o sanguinolenta, dolor, inflamación
AbscesoLa infección forma una cavidad de pus a presiónBulto rojo y doloroso, calor local, a veces fiebre y decaimiento
Fístula o roturaEl absceso se abre al exteriorHerida abierta junto al ano, sangre y pus

La impactación es la fase más común y la más fácil de resolver. Cuanto más tarde se actúe, más probable es que escale a infección o absceso, que ya requieren antibióticos, lavados y a veces sedación.

El vaciado manual: cuándo sí y cuándo no

Aquí está la confusión más extendida. Muchos dueños y algunas peluquerías caninas vacían las glándulas anales de forma rutinaria, en cada baño, como si fuera parte de la higiene. La mayoría de fuentes veterinarias, incluido el Merck Veterinary Manual, describen el vaciado como un procedimiento para perros con problemas, no como mantenimiento universal para un perro sano.

La razón es sencilla: un perro cuyas glándulas se vacían solas con cada defecación no necesita que nadie las exprima. Vaciar a la fuerza un saco que funciona puede irritar el conducto, generar inflamación y, paradójicamente, favorecer el ciclo de problemas que se pretendía evitar. El criterio práctico:

  • Sí tiene sentido vaciar cuando hay signos: arrastre repetido, lamido, molestia, saco palpablemente lleno.
  • No tiene sentido vaciar un perro asintomático que defeca con normalidad, solo por costumbre.

El vaciado lo realiza el veterinario o personal entrenado mediante presión externa o, de forma más completa, por vía interna con un dedo enguantado dentro del recto. Hacerlo bien sin entrenamiento es difícil, y una técnica brusca daña. Si tu perro tiene episodios repetidos, pide a tu veterinario que te enseñe a palpar la zona para detectar el saco lleno a tiempo, antes de intentar vaciarlo tú.

El papel de la fibra y el peso

La pieza del manejo que más reduce las recaídas no pasa por un fármaco; pasa por la consistencia de las heces. Un saco anal se vacía bien cuando una deposición firme y de buen volumen lo comprime al pasar. Las heces blandas crónicas no ejercen esa presión y el saco se queda lleno.

De ahí la recomendación habitual de aumentar la fibra en perros con impactaciones de repetición. Una dieta con más fibra da más cuerpo a las heces y mejora el vaciado mecánico. Las opciones se valoran siempre con el veterinario, porque el exceso de fibra también tiene inconvenientes (gases, heces voluminosas, menor digestibilidad):

MedidaPor qué ayuda
Aumentar fibra dietética (pienso específico o suplemento)Da volumen y firmeza a las heces, mejora el vaciado natural
Calabaza cocida o psyllium, bajo indicaciónFuentes de fibra usadas para regular la consistencia fecal
Controlar el sobrepesoLa grasa perianal dificulta el drenaje de los sacos
Agua siempre disponibleEvita el estreñimiento que altera la consistencia

El sobrepeso merece atención especial. En perros obesos, la grasa acumulada alrededor del ano cambia la posición de los sacos y dificulta que las heces los compriman. Bajar de peso, en estos casos, hace más por las glándulas anales que cualquier gota o pomada.

Diagnóstico: qué hace el veterinario

El veterinario confirma el problema con una exploración de la zona perianal y una palpación de los sacos, a menudo por tacto rectal. Esa exploración indica si el saco está impactado, infectado o si hay un absceso en formación. Cuando hay episodios de repetición, conviene descartar las causas de fondo que perpetúan el problema:

Causa subyacente a descartarCómo se relaciona
Heces blandas crónicasFalta de presión sobre los sacos al defecar
Sobrepeso u obesidadDrenaje dificultado por la grasa perianal
Alergia o dermatitis perianalInflamación del conducto que estrecha la salida
Anatomía individual del conductoAlgunos perros drenan peor por morfología
Masa o tumor del saco analRequiere descarte específico, sobre todo en perros mayores

Un punto que no conviene pasar por alto: en perros de edad avanzada existe un tumor llamado adenocarcinoma del saco anal, que puede manifestarse como un bulto en la zona. Cualquier masa firme en un saco anal, sobre todo en un perro mayor, merece una valoración veterinaria y no debe asumirse como una simple impactación. Por eso un saco que no se resuelve con el manejo habitual se explora a fondo.

Tratamiento según la fase

SituaciónManejo habitual
Impactación simpleVaciado manual por el veterinario, ajuste de fibra y peso
Sacculitis (infección)Vaciado, lavado del saco, a veces antibiótico tras valoración
AbscesoDrenaje, lavado, antibiótico y analgesia, a veces bajo sedación
Recaídas frecuentesRevisión de la dieta, control de peso y de alergias de fondo

Los antibióticos y antiinflamatorios se reservan para la infección y el absceso, y siempre bajo prescripción veterinaria. La automedicación con restos de otros tratamientos no tiene sitio aquí: aplicar un antibiótico equivocado o insuficiente cronifica el cuadro.

Cuándo se plantea la cirugía

La mayoría de perros nunca necesita operarse de las glándulas anales. La cirugía de extirpación de los sacos anales, llamada saculectomía, se reserva para situaciones concretas:

  • Impactaciones o infecciones recurrentes que no se controlan pese a manejo dietético y vaciados periódicos.
  • Abscesos de repetición o fístulas que no cicatrizan.
  • Tumores del saco anal, como el adenocarcinoma, donde la extirpación forma parte del tratamiento oncológico.

La saculectomía es una cirugía delicada por la proximidad de los sacos al esfínter anal y a los nervios que controlan la continencia. La complicación que más preocupa es la incontinencia fecal, posible cuando se daña el músculo o la inervación del ano. Por eso la decisión se toma cuando el problema es realmente recurrente o hay sospecha tumoral, y conviene que la realice un cirujano con experiencia en la zona. Es una solución definitiva para el perro que sufre crisis una y otra vez, pero con un riesgo quirúrgico que justifica agotar antes el manejo conservador.

Coste aproximado en España, 2026

ConceptoRango
Consulta veterinaria con vaciado manual25 a 50 €
Tratamiento de absceso (drenaje, lavado, antibiótico)60 a 150 €
Dieta o suplemento de fibra, mes10 a 35 €
Pruebas de imagen o citología ante sospecha de masa60 a 200 €
Saculectomía (extirpación quirúrgica de los sacos)300 a 700 €

Las tarifas veterinarias en España no están reguladas, así que estas cifras son solo orientativas: varían según comunidad autónoma, clínica y la complejidad del caso, y conviene pedir presupuesto en tu centro. Un seguro veterinario con cobertura amplia tiene sentido en perros con tendencia a impactaciones de repetición, sobre todo razas pequeñas predispuestas.

Lo que verificar

  1. Si el arrastre se repite o se acompaña de lamido y olor intenso, en lugar de ser un episodio aislado.
  2. Si hay enrojecimiento, hinchazón o un bulto doloroso junto al ano, que apunta a absceso y obliga a ir al veterinario sin demora.
  3. Si las heces de tu perro son blandas de forma habitual, porque ahí suele estar la raíz del problema.
  4. Si tu perro tiene sobrepeso, factor que dificulta el vaciado natural de los sacos.
  5. Si te están vaciando las glándulas de forma rutinaria sin que el perro tenga signos, costumbre que muchas fuentes veterinarias no recomiendan.
  6. Si en un perro mayor aparece una masa firme en la zona, que merece descartar un tumor del saco anal antes de asumir una impactación.

Fuentes consultadas

  • Merck Veterinary Manual. Disorders of the Rectum and Anus in Dogs (Dog Owners)
  • Merck Veterinary Manual. Anal Sac Disease in Dogs and Cats (Digestive System)
  • American Veterinary Medical Association (AVMA). Pet care and health resources
  • VCA Animal Hospitals. Anal Sac Disease in Dogs
  • AVEPA, Asociacion de Veterinarios Espanoles Especialistas en Pequenos Animales