Salud y cuidados
Leptospirosis canina: contagio por agua, riñón e hígado y la vacuna
Tu perro bebe de un charco o husmea donde han orinado ratas y enferma de fiebre, vómitos y orina escasa. La leptospirosis ataca riñón e hígado, contagia a las personas y tiene vacuna. Cómo reconocerla y prevenirla.
En 30 segundos
La leptospirosis es una infección bacteriana causada por espiroquetas del género Leptospira que se contagia sobre todo por contacto con agua o suelo contaminados con orina de animales infectados, en especial roedores. La bacteria entra por mucosas o por heridas de la piel, viaja por la sangre y daña principalmente el riñón y el hígado. En el perro produce desde cuadros leves hasta una insuficiencia renal aguda potencialmente mortal. Es una zoonosis: las personas también pueden infectarse, aunque el contagio directo perro a humano es poco frecuente. Existe vacuna. La guía de vacunación de la WSAVA de 2024 la considera vacuna esencial según el entorno: en regiones donde la enfermedad es endémica, se conocen los serogrupos implicados y hay vacunas adecuadas disponibles, recomienda vacunar a todos los perros. España y el resto de Europa cumplen esas condiciones, con vacunas L4 en el mercado, así que en la práctica es una vacuna recomendada para todos los perros y se administra cada año porque la inmunidad dura aproximadamente doce meses.
Por dónde entra: agua, barro y orina de rata
Leptospira sobrevive semanas en agua dulce templada y estancada y en suelo húmedo. El perro se infecta al beber de charcos, ríos o estanques contaminados, al nadar en ellos, al cruzar barro, o al husmear y lamer zonas donde han orinado animales portadores. La bacteria atraviesa la mucosa de boca, ojos y nariz, o entra por cualquier herida o erosión de la piel.
Los roedores son el reservorio principal. Según la guía de la AVMA basada en el consenso ACVIM de 2023, las ratas presentan una prevalencia global de infección en torno al 30 %, que en algunas regiones supera el 80 %. La rata portadora no suele enfermar: alberga la bacteria en sus riñones y la elimina por la orina durante meses, contaminando el entorno. Otros reservorios son fauna silvestre como erizos, zorros o mapaches, y el ganado.
Esto explica un patrón que sorprende a muchos dueños: la leptospirosis no es exclusiva del perro de caza o del campo. El consenso ACVIM de 2023 documenta casos en perros de razas pequeñas de entorno urbano, en cachorros desde las 11 semanas de edad, en perros geriátricos y en animales con vacunación incompleta. Una zona ajardinada con ratas en una ciudad basta como fuente de contagio.
Qué le pasa al perro por dentro
Tras la entrada, la bacteria se multiplica en la sangre (fase de leptospiremia) y se distribuye a los órganos. Los signos clínicos aparecen, según el consenso ACVIM de 2023, entre 2 y 14 días después de la exposición. El daño se concentra en dos dianas.
El riñón. Es el órgano más afectado. Leptospira coloniza los túbulos renales y provoca una nefritis que puede desembocar en insuficiencia renal aguda. Es la causa más frecuente de muerte en estos perros.
El hígado. La afectación hepática produce ictericia (coloración amarillenta de mucosas, piel y esclerótica) por aumento de la bilirrubina.
El cuadro es multisistémico. Además de riñón e hígado, la Leptospira puede afectar al páncreas (pancreatitis), al corazón (arritmias), a los ojos (uveítis, hemorragias) y al pulmón, donde el síndrome de hemorragia pulmonar es una de las complicaciones más graves.
Señales de alarma que el dueño puede ver
Los signos iniciales son inespecíficos y se confunden con muchas otras enfermedades, lo que retrasa el diagnóstico. Conviene conocerlos porque la rapidez en acudir al veterinario cambia el pronóstico.
| Signo | Cómo se manifiesta |
|---|---|
| Fiebre y decaimiento | Apatía, rechazo del juego, temblores en las primeras horas |
| Anorexia y vómitos | Pérdida de apetito brusca, vómitos repetidos |
| Cambios en la orina | Orinar mucho y beber mucho al principio; después orinar muy poco o nada |
| Dolor | Rigidez, reluctancia a moverse, dolor lumbar o abdominal |
| Ictericia | Coloración amarillenta de encías, ojos y piel |
| Sangrados | Petequias, sangre en heces o vómito en casos graves |
| Signos oculares | Ojos rojos, enrojecimiento de la conjuntiva, uveítis |
La señal que más debe preocupar es la combinación de fiebre, vómitos y orina escasa. La reducción brusca de la cantidad de orina indica que el riñón está fallando y es una urgencia veterinaria.
Cómo se diagnostica
No basta con la sospecha clínica. El veterinario combina la historia (acceso a agua estancada, roedores, vacunación), una analítica de sangre y orina que muestra el daño renal y hepático, y pruebas específicas para confirmar la bacteria. El consenso ACVIM de 2023 publicó la primera definición de caso formal de la enfermedad y describe dos pilares diagnósticos.
| Prueba | Para qué sirve |
|---|---|
| MAT (prueba de microaglutinación) | Mide anticuerpos frente a distintos serogrupos. Requiere demostrar una subida de cuatro veces del título en muestras separadas 1 a 2 semanas para confirmar |
| PCR | Detecta el ADN de la bacteria. Conviene enviar sangre y orina a la vez, porque el microorganismo aparece antes en sangre y después en orina |
| Analítica general | Documenta la insuficiencia renal aguda (urea, creatinina), el daño hepático y la afectación de la coagulación |
El MAT tiene una limitación práctica: como confirma con una segunda muestra una o dos semanas después, en el perro grave hay que iniciar tratamiento por sospecha sin esperar a la confirmación definitiva. La PCR ayuda a decidir antes.
Tratamiento
El tratamiento descansa en antibióticos y en cuidados de soporte intensivos para el riñón. Cuanto antes se inicie, mejor pronóstico.
| Fase | Pauta habitual |
|---|---|
| Perro grave que vomita | Penicilinas inyectables (por ejemplo ampicilina intravenosa) mientras no tolere la vía oral |
| Continuación y eliminación renal | Doxiciclina oral durante 2 semanas; es el fármaco de elección y elimina el estado de portador |
| Soporte | Fluidoterapia, control del equilibrio hidroelectrolítico y, en fallo renal grave, diálisis si está disponible |
La doxiciclina es central porque, además de tratar la infección, elimina la Leptospira de los riñones y corta la eliminación de bacteria por la orina. Esto importa por el riesgo para las personas, como se explica más abajo. Según el consenso ACVIM de 2023, las precauciones de contacto pueden levantarse tras 48 horas de tratamiento antibiótico específico.
El pronóstico depende del grado de daño renal al diagnóstico y de la rapidez del soporte. Muchos perros tratados a tiempo se recuperan, aunque algunos quedan con cierto grado de enfermedad renal crónica.
Riesgo para las personas: una zoonosis real pero matizable
La leptospirosis es una zoonosis. En el mundo se calculan más de un millón de casos humanos al año y alrededor de 60.000 fallecimientos, según los datos que recoge la AVMA. En la persona la enfermedad va desde un cuadro pseudogripal hasta formas graves con afectación renal y hepática (el llamado síndrome de Weil).
Conviene separar dos riesgos distintos. La mayoría de los contagios humanos proceden de la exposición ambiental o recreativa al agua contaminada, no del perro de casa. El contagio directo del perro infectado a su dueño es poco frecuente: una investigación de los CDC sobre personas muy expuestas a perros con leptospirosis durante un brote no encontró pruebas de seroconversión, según resume la AVMA. Aun así, el perro enfermo elimina bacteria por la orina, de modo que existe una vía de exposición que hay que respetar.
Mientras el perro está en tratamiento, las precauciones razonables en casa son:
- Orina: recoger y limpiar la orina con guantes, lavar después con agua y un desinfectante doméstico. Evitar que otros animales accedan a esas zonas.
- Higiene: lavarse bien las manos tras manejar al perro, su orina o su cama.
- Personas vulnerables: extremar el cuidado si en casa hay personas inmunodeprimidas, embarazadas o niños pequeños, y consultar al médico ante síntomas pseudogripales.
- Eliminación urinaria prolongada: el perro recuperado puede seguir eliminando Leptospira por la orina durante semanas o meses pese a la mejoría clínica, según el consenso ACVIM de 2023, motivo por el que la doxiciclina completa es tan importante.
Ante cualquier duda sobre síntomas en una persona, la consulta es con el médico de cabecera, no con el veterinario.
La vacuna: qué protege y qué no
Hay vacuna frente a la leptospirosis canina y es la principal herramienta de prevención. Las vacunas actuales en España y Europa son tetravalentes (las llamadas L4): cubren los cuatro serogrupos más relevantes en el continente, que combinan Canicola e Icterohaemorrhagiae con Australis y Grippotyphosa, según describen los fabricantes de las vacunas disponibles en el mercado español como Nobivac L4 y Eurican L4. Antes de la vacunación generalizada, Canicola e Icterohaemorrhagiae eran los serogrupos más frecuentes en el perro en Estados Unidos, según el MSD Veterinary Manual.
Tres matices que el dueño debe entender:
Es vacuna esencial según el entorno en Europa. La guía de vacunación de la WSAVA de 2024 dejó de clasificarla como vacuna no esencial: ahora la considera esencial en función del entorno, de modo que en las regiones donde la enfermedad es endémica, se conocen los serogrupos implicados y existen vacunas adecuadas, recomienda vacunar a todos los perros. España y el resto de Europa cumplen esas condiciones con las vacunas L4 disponibles, así que en la práctica se recomienda de rutina. En la misma línea, el consenso ACVIM de 2023 en Norteamérica y la guía AAHA de 2022 recomiendan vacunar a todos los perros con independencia de raza, zona o edad, al considerar que todos están expuestos. Quien decide en cada caso es el veterinario que conoce al animal y su entorno.
La protección es anual. La duración de la inmunidad es de aproximadamente un año, de modo que el recuerdo es anual, a diferencia de otras vacunas esenciales que se administran cada tres años. La primovacunación son dos dosis separadas unas semanas en el cachorro, a partir de las 6 semanas de edad según la vacuna.
No cubre todos los serogrupos. Leptospira tiene cientos de serovares y la vacuna protege frente a los incluidos en su composición. Un perro vacunado puede, en teoría, infectarse por un serogrupo no incluido, aunque la cobertura de las L4 abarca los más prevalentes en Europa. La vacuna reduce además la eliminación renal de la bacteria, lo que disminuye la contaminación ambiental.
Prevención más allá de la vacuna
La vacuna es la base, y se completa con medidas que reducen la exposición:
- Agua estancada: evitar que el perro beba de charcos, estanques y aguas remansadas, sobre todo en épocas cálidas y húmedas tras lluvias.
- Control de roedores: en jardines, casas de campo y zonas con ratas, controlar la población de roedores reduce la fuente principal de contagio.
- Tras el campo o el baño: vigilar la aparición de fiebre, vómitos o cambios en la orina en los días siguientes a un paseo por zonas húmedas.
- Perros de caza y trabajo: por su exposición a aguas y fauna silvestre, son candidatos claros a la vacunación anual.
Lo que verificar
- Si tu perro accede a charcos, ríos, estanques o zonas con roedores, situaciones que aumentan el riesgo de exposición.
- Si está al día de la vacuna frente a leptospirosis, con recuerdo anual y no cada tres años.
- Si ante fiebre, vómitos y reducción brusca de la orina acudes al veterinario de urgencia, sin esperar.
- Si, en caso de diagnóstico, completas el tratamiento con doxiciclina aunque el perro mejore antes, para cortar la eliminación urinaria de bacteria.
- Si aplicas las precauciones de higiene con la orina mientras el perro está en tratamiento, en especial con personas vulnerables en casa.
- Si tu perro es de caza, trabajo o vive en entorno rural, dado que su exposición justifica la vacunación.
Fuentes consultadas
- Sykes, J.E. et al. (2023). Updated ACVIM consensus statement on leptospirosis in dogs. Journal of Veterinary Internal Medicine
- MSD Veterinary Manual: Leptospirosis in Dogs
- American Veterinary Medical Association: Updated guidance on canine leptospirosis
- WSAVA Vaccination Guidelines Group: Guidelines for the vaccination of dogs and cats
- Sykes, J.E. et al. 2010 ACVIM Small Animal Consensus Statement on Leptospirosis: Diagnosis, Epidemiology, Treatment, and Prevention. Journal of Veterinary Internal Medicine, 2011, vol. 25 num. 1, pags. 1-13