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Dani Rovira y sus perros: el actor que convirtió a Carapapa, Buyo y Lobo en una causa nacional

Quiénes son (y fueron) los perros mestizos de Dani Rovira y Clara Lago, qué hace la Fundación Ochotumbao y por qué el actor malagueño es uno de los activistas más útiles del bienestar animal en España.

Retrato de Dani Rovira
Foto: Ruben Ortega · CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons.

Hay famosos que enseñan a su perro en redes para sumar likes. Hay famosos que prestan su cara a una campaña concreta de adopción y luego desaparecen. Y hay famosos que convierten su amor por los perros en una estructura estable, registrada, fiscalmente declarada y con resultados medibles. En España, ese famoso se llama Dani Rovira. Esta es la historia de Carapapa, Buyo y Lobo, sus tres perros mestizos, y de la fundación que crearon a su alrededor.

El malagueño que decidió ir un paso más allá

Dani Rovira (Málaga, 1980) saltó a la fama mainstream con Ocho apellidos vascos (2014) y desde entonces ha mantenido una carrera dividida entre el cine, la stand-up comedy y un activismo público que pocos actores españoles practican con su constancia. La parte del activismo que más visibilidad le ha dado es la animalista.

Su compromiso no se queda en los gestos típicos del famoso (foto solidaria, comentario en gala benéfica). En 2017 fundó, junto a Clara Lago —pareja del actor entre 2015 y 2020 y socia vital permanente—, la Fundación Ochotumbao, registrada oficialmente en el Registro Nacional de Fundaciones de España con el número 1892EDU. La fundación, todavía activa tras la ruptura de la pareja, financia proyectos de bienestar animal, medio ambiente y causas solidarias diversas.

Carapapa, Buyo y Lobo: tres mestizos, tres caracteres

Los tres perros de Rovira llegaron a su vida sin pedigrí ni certificados: eran mestizos, dos blancos y uno marrón en distintos momentos. El actor los presentaba en redes como "mis compañeros de piso", "mis hijas" o "mis compis", sin la pose habitual del influencer.

  • Carapapa y Buyo llegaron el mismo día y cumplían años juntos. En 2020, el actor felicitaba en Instagram sus "9 añazos" con foto y una frase: "Gracias por hacerme mejor persona, compis."
  • Lobo se sumó más adelante. De los tres es el que sobrevivió a los otros dos.
  • Buyo falleció en julio de 2022. Rovira lo despidió con un mensaje público sin afectación.
  • Carapapa falleció a principios de 2023, apenas medio año después. Rovira escribió entonces una carta a sus dos perros fallecidos que circuló por redes: "Anoche os soñé a los dos. Gracias por pasaros."

En 2020 además vivió un momento personal difícil: el actor anunció que padecía un linfoma de Hodgkin, del que se recuperó. Durante el tratamiento, sus perros fueron, según contó él mismo, una de las cosas que le ayudaron a sostenerse emocionalmente. No es propaganda animalista; constituye un dato.

Qué es exactamente Ochotumbao

El nombre viene de un dicho que Rovira y Lago usaban entre ellos. La fundación funciona como agregador de causas: que recauda fondos mediante eventos, no opera directamente refugios, monólogos benéficos, ventas de merchandising (hay tazas con la ilustración de Carapapa de Mr. Hair) y donaciones, y los transfiere a otras entidades sobre el terreno.

Algunas de sus líneas de trabajo más visibles:

  • Apoyo continuado a la Protectora de Animales y Plantas de Málaga, ciudad natal de Rovira. Una vez al año reciben un cheque para mejora de instalaciones, medicamentos y vacunas.
  • Colaboración con Rainfer, centro de rescate de primates en Madrid.
  • Apoyo a proyectos medioambientales dentro y fuera de España.
  • Campañas puntuales: contra el uso de petardos en Navidad (un problema serio para los perros), a favor de la adopción frente a la compra, ayudas a sanitarios durante la pandemia.

La parte económica más reconocible es "Amores perrunos", la sección que Rovira tiene en El Hormiguero (Antena 3). Las retribuciones por esa colaboración se donan íntegramente a Ochotumbao, que las canaliza a la protectora malagueña. No es una promesa: el destino del dinero está documentado y la fundación publica cuentas.

Por qué este caso es relevante para el mundo del perro en España

Tres razones concretas:

  1. Visibilidad de los mestizos. Carapapa, Buyo y Lobo no eran perros de revista. Eran tres mestizos sin glamour. Cada vez que Rovira los enseñaba en El Hormiguero o en su Instagram, le decía a un país entero que el perro deseable no tiene por qué ser caro ni puro.
  2. Modelo replicable. El esquema "famoso pone su cara y su dinero detrás de una fundación con cuentas claras" es exportable a otros sectores. En el ecosistema animalista español, donde el dinero suele faltar más que las ganas, ese modelo es oro.
  3. Coherencia personal. El actor no se ha desviado de su línea durante más de una década. Adopta, dona, denuncia y participa con la misma frecuencia cuando estrena una película taquillera que cuando atraviesa un linfoma. Esa consistencia es lo que separa al activismo real del marketing.

Qué se puede hacer si quieres seguir su ejemplo (a tu escala)

No hace falta fundar una organización para imitar lo que hace Rovira. Algunas acciones útiles, en orden creciente de implicación:

  • Adoptar en lugar de comprar, especialmente perros mestizos o adultos.
  • Apadrinar un perro en una protectora: si no puedes adoptar, pagar una cuota mensual cubre vacunas y alimentación.
  • Donar a fundaciones con cuentas auditadas (Ochotumbao publica las suyas; muchas otras también).
  • Difundir adopciones en redes: una publicación tuya puede tener menos alcance que la de Rovira, pero llega a personas distintas.
  • Voluntariado: la mayoría de las protectoras necesitan paseadores los fines de semana.

En resumen

Rovira no es el único actor amante de los perros en España, pero sí es probablemente el que más ha traducido ese amor en estructura útil. Carapapa, Buyo y Lobo no fueron solo tres mestizos con suerte: fueron, durante años, el motivo concreto por el que muchas personas en este país adoptaron en lugar de comprar. No está mal, para tres perros sin pedigrí.


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